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One thought on “NG 15-6-16

  1. Nicolas dice:

    Buenos días, me resulta desconcertante la cantidad de palabras vacías que desparraman sin decir en realidad absolutamente nada. Se arman discursos muy floridos destacando lo que hacen mal los otros, los que no son yo, los que no hacen lo que yo hago. Es este periodismo moderno, que se cree inteligente porque maltrata a los que no comparten sus ideas, en lugar de sumar con opiniones objetivas y una información fidedigna, que permita tomar decisiones libres y saludables. Lo mismo hacen los políticos, ensalzando las propias obras, o las de otros que no son los gobernantes actuales. El señor Roncoroni se queja de que el intendente actual hace tantas cosas mal, y olvida que él, como tantos otros concejales, tienen la obligación de trabajar para la comunidad, cuando evidentemente está pensando sólo en cómo beneficiarse él mismo del desprestigio del otro. Mezcla cuestiones de salud con cuestiones de cultura, como un tomógrafo y una orquesta, como han hecho históricamente todos los gobiernos acordes a este pensar político que él representa, y demostrando al mismo tiempo que su visión de la política es netamente económica, pues de hecho es de lo único de lo que habla, dejando claramente de lado otras cuestiones de igual importancia, como por ejemplo, la cultura. Desde siempre se ha sabido que los pueblos manifiestan en su cultura y su nivel educativo, el ideal humano que desean alcanzar; saquen sus propias conclusiones si nuestros ideales culturales los conforman personas como Tinelli, o como Roncoroni. De paso aclaro: la orquesta municipal no pide un aumento desde hace varios años, y los aumentos que ha percibido son los que les corresponden al personal municipal total. El señor Roncoroni debe revisar la fuente de su información, pues en esto se equivoca. Además, desde hace al menos cuatro años se está pidiendo al Concejo Deliberante la conformación del organismo de la orquesta, como figura municipal, para poder desde allí plantear nuevos pasos en pos del saneamiento de la cultura de esta ciudad (clases abiertas, la creación de un conservatorio, la posibilidad de encuentros culturales, todos detalles que el señor Roncoroni, y tantos otros, olvidan, evidenciando que no han recorrido las calles desde hace mucho tiempo y entonces ignoran la falta que hace un espacio de arte para la población juvenil de esta ciudad, como hacen tantos países en el mundo, que a travñes de la música elevan el nivel de vida, que a través de la cultura devuelven la dignidad de sentirse no sólo necesitados de dinero y de recursos, y de cómo tener más, sino simple y dignamente humanos). La misma cultura que durante muchos años caracterizó Villa Gesell como cuna de la música. Bien, el Concejo Deliberante ha negado insistentemente el otorgamiento de la posibilidad de crear la dirección de la orquesta municipal, entre ellos, el Señor Roncoroni, olvidando que esta agrupación sostuvo su ejercicio, al menos durante los primeros tres años, prácticamente sin cobrar ningún honorario, y que actualmente recorre la ciudad de Villa Gesell en todos los ámbitos posibles, no sólo para elevar la posibilidad del crecimiento cultural de las personas, sino incluso con fines solidarios allí donde sea necesario. Nunca, en todos los años en que está en funcionamiento, ha hecho la orquesta ni ha dejado que se haga con ella, ninguna clase de clienttelismo político. Son artistas, señor Concejal, están en su mayoría, mas allá de los clientelismos, y de los pensamientos paupérrimos y egoístas que la mayoría de los políticos tienen, y que sólo buscan el enriquecimiento personal, tanto económico como de su propia imagen. Espero que, si el señor Roncoroni llegara algún día a ser intendente, no saque recursos económicos del área de cultura para poder adquirir un tomógrafo, o lo que sea; si así lo hiciera, deja en claro qué clase de idea tiene de la cultura, sólo como bien de lucro, no como bien político. Una verdadera tristeza que todos estos concejales con tanta claridad acerca de cómo se debe gobernar, impiden desde hace años la creación de la primer orquesta municipal en toda la costa atlántica, ya que no hay ninguna localidad (excepto Mar del Plata) que cuente con una orquesta de tantos músicos, que ofrecen espectáculos gratuitos de altísima calidad, y muchos menos una ciudad de apenas 40.000 habitantes. Una verdadera tristeza que para desprestigiar a los políticos de turno, se recurra al engaño desde palabras bellas, porque lo que ha dicho el señor Roncoroni, limpiamente, es que los casi 50 trabajadores de la cultura que participan de la orquesta municipal, deberían quedarse sin trabajo, para poder comprar un tomógrafo, que claramente es importante, pero que de la misma manera se podría comprar (y seguramente más de uno) si el propio señor Roncoroni, junto con todos los demás concejales, pusieran sus propios sueldos a disponibilidad de quien lo necesite como en realidad les corresponde, o al menos mucho más que alguien que trabaja en cultura; algo que, claramente, ninguno de ellos hace, porque en el fondo sólo hablan ideas vacías. Si el señor Roncoroni pensara políticamente en la comunidad gesellina como un todo, y en la política como en algo más que lo económico, tal vez se le hubiese ocurrido que podría proponer a la orquesta municipal hacer un concierto a beneficio del hospital, y entonces poder junar dos áres de la municipalidad (cultura y salud), poniendo en contacto dos organismos (aunque la orquesta aún no es un organismo legal), y generando la posibilidad de trabajar en conjunto, desde una ayuda mutua, un cooperativismo social, en lugar de sacar de un lado para poner en otro, mezclando dos áreas de la vida social que nada tienen que ver, aunque mutuamente puedan sostenerse, pues una cultura de calidad, en cualquier ámbito, siempre genera salud. En el mismo contexto, nada de lo dicho por el señor Roncoroni apunta a una política estatal separada de la vida económica, lo cual evidencia la decadencia del pensamiento y el accionar político de los que dicen trabajar por la comunidad. Nos falta aún mucho por aprender, pero el camino no se recorre sembrando división y destacando las falencias, buscando competir en lugar de cooperar, sino que, sin duda, se recorre juntos, en mutuo apoyo y fortalecimiento, pues la patria siempre es el otro, también y sobre todo, el que piensa distinto.

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